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Feb 8, 2019

Apaga los medios, enciende la vida

¿Cómo interactúan los niños con los medios digitales?

Los padres pueden odiar estos medios, pero están aquí para quedarse

“Apaga los medios, enciende la vida” urge el video promocional del Centro de Educación para la Prevención de la Adicción a Internet Nori Media de Corea del Sur, una organización financiada por una mezcla de dinero público y privado. A su gerente, Kwon Jang-hee, le apasiona proteger a los niños de los efectos nocivos del Intervet, y sobre todo, de los teléfonos inteligentes, los que considera como los más dañinos de todos debido a su omnipresencia.

Los padres no entienden lo peligroso que es el internet, dice Kwon Jang-hee, y señala un estudio realizado por la Universidad Nacional de Seúl que detectó similitudes entre la actividad cerebral de los adictos a la cocaína y los entusiastas de los juegos de computadora. Si de él dependiese, los jóvenes tendrían que esperar a graduarse de la escuela secundaria para poder usar sus teléfonos inteligentes.


En una de las sociedades más conectadas del mundo, hay pocas posibilidades de que él cumpla si deseo, pero muchos padres surcoreanos están de acuerdo en que sus hijos experimentan una sobredosis de las pantallas.

Una encuesta reciente del gobierno sobre los teléfonos inteligentes y la addición a internet puso niños de tres a nueve años en alto riesgo de adicción al 1,2% y la de los adolescentes al 3,5%. Puede que no parezca mucho, pero cuando sucede, los efectos pueden ser devastadores. Algunos de estos niños están en sus teléfonos por lo menos ocho horas al día, y pierden interés en la vida fuera de línea. Al intentar y fallar en desenganchar a los niños de sus dispositivos, sus padres desesperados acuden al gobierno, que ofrece diversos tipos de asesoramiento, terapia y en casos extremos, campamentos de recuperación.

Hong Hyun-joo, quién trabaja en el programa de campo de entrenamiento para el gobierno regional de Gyeonggi, la provincia más poblada de Corea del Sur, dice que los niños sometidos al tratamiento generalmente tienen entre 14 y 16 años, con casi la misma cantidad de niños y niñas. Ellos entregan sus teléfonos inteligentes cuando llegan al campamento de entrenamiento y pasan 12 días viviendo en dormitorios, comiendo comidas regulares y practicando mucho deporte y actividades grupales.


El objetivo es aumentar su autoestima y hacer que hagan amigos. En su mayoría, los niños comienzan el campo de entrenamiento malhumorados, pero gradualmente se vuelven más cooperativos. La tasa de “curación” aclamada (lo que significa un retorno a un uso más normal) es del 70-75%. Pero los campamentos solo pueden atender a unos pocos cientos de niños al año, no lo suficiente para satisfacer la demanda. Eso costaría mucho más dinero.


Se cree que Corea del Sur tiene la tasa más alta de uso problemático de internet entre niños y adultos, pero también aumenta la preocupación por el creciento uso que hacen los niños de los medios digitales en Occidente, especialmente en los Estados Unidos.


En el 2015, el último año para el que se dispone de cifras comparables a nivel internacional, nueve de cada diez jóvenes de 15 años a lo largo de la OCDE tenían acceso a un teléfono inteligente. Ellos pasaron un promedio de 18 horas y media a la semana en línea, casi cinco horas más que en el 2012, por lo que es probable que la cifra sea aún mayor ahora. Alrededor del 16% de estos niños eran usuarios extremos, definidos como aquellos que pasan más de seis horas al día en línea. La cantidad de niños que no usaban internet era muy pequeña.

Bebés de ojos cuadrados

Además los niños comienzan a usar dispositivos digitales cuando son cada vez más jóvenes. En Alemania, el 67% de los niños de 10 a 11 años ya tienen sus propios teléfonos inteligentes, esto aumenta hasta un 88% para los niños de 12 a 13 años, según Bitkom, una asociación industrial. En Gran Bretaña, el 83% de los niños de 11 a 12 años y el 96% de los de 13 a 14 años tienen sus propios teléfonos, dice Childwise, un equipo de investigación.


¿Qué hacen estos niños en sus teléfonos inteligentes? “Cosas”, dice John, un niño de 12 años que vive en el norte de Londres. Eso significa enviar mensajes y hablar con sus amigos, ver videoclips, jugar juegos de computadora e ir a Snapchat e Instagram. Su hermana de diez años todavía no tiene un teléfono inteligente, pero usa un iPad con acceso a internet. Sus padres racionan el tiempo de pantalla de los niños (como lo hace la gran mayoría de los padres), pero a vecs hay espacio para la negociación.


Los infantes y niños pequeños utilizan dispositivos digitales como tabletas cuando apenas pueden hablar, mucho menos leer y escribir. La Academia Americana de Pediatría solía aconsejar a los padres de mantener a los niños menores de dos años alejados de las pantallas, pero ahora dice que el video chat es aceptable incluso para los más pequeños. Para los niños de dos a cinco años, una programación diaria de una hora de alta calidad está bien. Algunos expertos piensan que todavía se está siendo demasiado conservador.

Las opiniones sobre los efectos de los hábitos de los niños en los medios digitales están profundamente polarizadas. En un extremo, Jean Twenge, un profesor de psicología en la Universidad Estatal de San Diego, lo dice todo con el título de su más reciente libro, “iGen: ¿Por qué los niños superconectados de hoy están creciendo menos rebeldes, más tolerantes, menos felices y completamente no preparados para la edad adulta, y lo que eso significa para el resto de nosotros”.


El teléfono inteligente, argumenta, ha cambiado radicalmente las vidas de la generación de niños estadounidenses nacidos entre 1995 y 2012, donde sea que vivan y cualquiera sea su origen. Ella piensa que el uso excesivo de internet y las redes sociales los hacen sentirse solos y deprimidos y representa graves riesgos para su salud física y en particular para su salud mental, a veces hasta el punto de llevarlos al suicidio.


Otros señalan que se emitieron advertencias similares cuando la televisión comenzó a difundirse en la segunda mitad del siglo XX. En ese momento se creía que si los niños pasaban largas horas mirando la TV todos los días, se volverían tontos, gordos y perezosos. Ahora ver televisión juntos es una actividad familar valiosa para padres e hijos. Cuando las tecnologías como la radio, la palabra escrita o los libros impresos eran nuevos, para empezar, también se demonizaban.

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