Lilian Zambrano2019/04/13

Veraly: la chica de 15 años que convirtió su pasión por el boxeo en una herramienta de cambio

Global Fund for Children / globalfundforchildren.org

Veraly es una chica Guatemalteca de 15 años que proviene de una familia trabajadora de agricultores. Veraly afirma que cuando era pequeña, ella y su familia no tenían lujos, pero sus padres le dieron algo más importante: le enseñaron a valorar el trabajo duro y el compromiso.


Una de las cosas que más le gustaban a Veraly cuando era más joven era ayudar a sus abuelos en la granja. Veraly relata que un día ella y sus abuelos plantaron maníes, tomates, zanahorias, manzanas... de todo. Pasaron todo el día trabajando, desde el amanecer hasta el atardecer.

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Gracias a sus abuelos Veraly se dio cuenta de que a veces las cosas que parecen más sencillas requieren mucho esfuerzo y que la vida tiene que ganarse, porque estar vivo es un privilegio.


Fue este año cuando Veraly decidió convertirse en boxeadora. Ella pensaba que éste era sólo un deporte de hombres hasta que vio a las mujeres practicando, gritando y peleando. Ella estaba fascinada, así que le dijo a su familia que quería intentarlo, y aunque pensaron que estaba loca, siempre la apoyaron.


En uno de los entrenamientos, otros jóvenes boxeadores le hablaron a Veraly sobre una organización llamada Jóvenes por el Cambio. Le explicaron que era para que los jóvenes se reunieran y supieran más sobre su comunidad y sus problemas. Ver cómo ellos, como jóvenes, pueden organizarse y contribuir a resolverlos.

“Lo más hermoso de todo es que al querer cambiar a los demás, al querer cambiar el mundo, terminé cambiando yo misma. Y cuánto más participaba en Jóvenes por el Cambio, más sentía que mi carácter estaba cambiando. Cómo estaba perdiendo el miedo a hablar, a expresarme, a ser yo misma. Aprendí a tener autoestima y a encontrar fuerza en el trabajo colectivo”.

— Veraly.


Ellos boxeaban y, al mismo tiempo, hablaban de equidad de género; que los hombres y las mujeres son iguales y que ambos sexos pueden hacer lo que quieran; que el cuerpo de una mujer no pertenece a nadie más que a ella misma; y que debe defenderse si es necesario, porque siempre tenemos que defender lo que somos.